Escribe, y de eso se trata
Un asistente que solo puede leer te deja a ti todo el tecleo. Este puede crear una posición, registrar un flujo, añadir una valoración o actualizar un fondo. La pregunta que importa no es si escribe, sino dónde puede escribir, qué espera antes de hacerlo y qué deja atrás. De eso trata el resto de esta sección.
Un conjunto fijo de operaciones, no mano libre
Esto es lo que lo separa de un asistente apuntado a una carpeta de tu máquina, que puede renombrar, sobrescribir y borrar todo lo que alcance y contártelo después. El nuestro llega a tu portafolio por una lista fija de operaciones con nombre contra una base de datos, cada una limitada a lo que ya puedes ver. No hay sistema de archivos, no hay shell, y nada fuera de esa lista es accesible.
Toda escritura se detiene y te espera
Leer es libre. Registrar un flujo, añadir una valoración o crear una posición es siempre una propuesta: el asistente se detiene, la interfaz muestra exactamente qué cambiaría y nada se ejecuta hasta que confirmas. Además tiene instrucciones de no adivinar nunca un precio, una fecha o una moneda, y de preguntar en lenguaje llano cuando falta un dato.
No existe ninguna operación de borrado
En todas las herramientas que exponemos a Claude, ChatGPT y al asistente interno no hay operación de borrado de ningún tipo. Los verbos son listar, obtener, buscar, crear, registrar, añadir y actualizar. No puede eliminar una posición, un flujo, una valoración, un informe ni un documento, porque esa capacidad no existe en la interfaz que recibe.
Nada de lo que hace es anónimo
Las posiciones llevan su propio historial de eventos, así que un flujo o una valoración que registró el asistente aparece como una entrada fechada junto a cualquier otro cambio, con el documento del que salió cuando lo hay. Puedes ver qué pasó, cuándo y sobre qué base, en vez de confiar en que salió bien.